Barbaverde

29 de November, 2006

Hace tanto que no escribo en el blog que me ha echado, que fuerte. ¿De qué va? Bueno, al final he conseguido que me envíe el password por mail. Debo confesar que el concepto de propiedad de la red -sea un blog, sea una cuenta de correo electrónico- que podría resumirse como “si no estás entrando, ¡a la puta calle!” no me convence. Imagínate, si no utilizas tu piso, ¡a la puta calle! Si no utilizas el coche, pasa la grúa y… a la puta calle (o fuera de ella). Que no te pasas mucho por el trabajo, ¡a la puta calle! (sí, sí, parece mentira pero conozco “bien” algunos lugares donde puedes no pasar mucho por el trabajo… y no pasa nada, hombre, ¡buen rollito! Total, tu puesto de trabajo lo pagan unos cuantos primos con sus impuestos.) Es curioso, tan bien que había empezado el símil y se ha ido poniendo la fea la cosa… será que algunos no tenemos pisos de sobra para desocupar, pero sí el coche aparcado en la calle o el un curro un pelillo desatendido, eh? Pues bueno, para que me entiendan todos, yo que ni tengo piso, ni coche ni curro desatendido, que me echen del blog por no publicar no me ha gustado nada.

Otra cosa que no me ha gustado nada es El perfume, que birria y que cosa más tonta de película. Y encima, al final, una orgía coregrafiada por la Fura dels Baus ¡y en la plaza del Pueblo Español! Bueno, sólo lo comento un poco para que se vea que a veces pago la cultura que consumo. Sí, soy una pirata saqueadora de cultura, sobre mi pesa la culpa de que Bob Dylan no llegue a final de mes (por cierto, muy bueno tu último disco, Bob). La verdad es que desde que me aficioné a Prison Break, que por cierto, también me bajo con el Bittorrent, relativizo bastante la importancia de mi tendencia delictiva. No sé hasta que punto es bueno que un violador pederastilla sin escrúpulos sea mi personaje favorito, pero sí, T-Bag es un digno miembro del club de los malvados adorables, como House o the Black Adder. Más desde que en un capítulo de la segunda parte ATENCIÓN SPOILER le cortan la mano y se la reimplanta un veterinario… y sin anestesia. Y seré buena y no explicaré que más adelante se la vuelve a cortar para huir. Que relación más curiosa tiene T-Bag con su mano… igual tiene mensaje la serie y no lo pillo, ya me pasa. SE ACABÓ EL SPOILER.

Mi última afición es el pirateo de libros. El tema pirateo de libros es marginal, porque el libro como objeto tiene ese rollo fetiche y enfermizo que no sé por qué extraña razón está socialmente más aceptado que la afición de algunos por lamer el pulgar del pie, ajeno o propio, yo no me meto. Sin ir más lejos, tengo un amigo que jamás lee los libros que le dejo, pero le provoca una enorme ilusión que lo haga. Luego coge el libro, lo deja en su estante, y ahí te pudras. Como si le regalaras un ramo de flores, lo pone en el florero y venga, que haga su función ornamental. En fin, que algunos ponen el grito en el cielo cuando me ven con mis DINA4 grapados, cuerpo de mi delito, por haber renunciado a ese formato encuadernado que tanto placer produce, supuestamente. A mi ni me gusta ir de librerías (al no tener criterio, me leo lo que sale en Babelia) ni cargar con libros si puedo ir con unos cuantos folios que una vez leídos, echo en el cubo de reciclaje. Que soy corsaria, pero sostenible.


T-Bag y su “movimiento sexy”

Lo que tiene tener cultura

29 de August, 2006

Icogno quiere saber más sobre el Efecto Calippo. El Efecto Calippo tiene poco efecto últimamente, no sólo porqué el trabajo se inmiscuye entre mi blog y yo en horario laboral, y –que quede aquí- la gracia para mí de escribir un blog es hacerlo en horario laboral, ese es mi nivel máximo de rollo antisistema… y ni eso en meses. Pero Icogno, siendo como es, guarrilla ella, lo que quiere que explique a Españia es como he conseguido cobrar lo que cobro teniendo en cuenta mi currículum académico y que desempeño tareas que nadie comprende y cuyo valor está por demostrar. Ay la envidia…

Mira Icogno que lo hemos hablado veces: mis tibias desplazadas y un temor inexplicable a golpearme repetidamente la cabeza con la mesa me impide desarrollar bajo las mesas apropiadas esa habilidad que me supones y que indiscutiblemente podría influir en doblar mi sueldo y en obtener la categoría laboral que me merezco, circunstancia esta última que me permitiría dedicarme casi exclusivamente a escribir en el blog.

En todo caso, Españia y fans de Efecto Calippo, prometo que si un día, tal vez no lejano, consigo uno de esos cascos que le ponen a los anxanetas para que no palmen al caer de los castells, al menos durante la fiesta, que da mal rollo, y ponen moqueta en los despachos apropiados, os explicaré con todo detalle como con el Efecto Calippo podéis obtener más pasta y tiempo libre en el trabajo. Sólo tendréis que enviar un sms al número que os indicaré, coste de la llamada 2,35 euros+IVA, y os enviaré el fichero multimedia.

Lo siento, pero yo esas cosas las cobro desde que hace unos días escuché pasmada una conversación entre dos señoras en el autobús que me llamó automáticamente la atención al iniciarse con la frase “lo que tiene tener cultura”. Yo iba leyendo cosas irrelevantes e incomprensibles de Baudrillard, y como el tema que se iba a iniciar era sobre “lo que tiene tener cultura” pensé que mejor escuchar al pueblo que leer a las élites, me puse las gafas de sol y los cascos sin música para disimular (me da vergüenza que se note lo cotilla que soy) y abrí las orejas como platos. En fin, que lo que tiene tener cultura es que tu te puedes casar en Sant Pere de Ribes por todo lo alto, estar bien colocado (hablando en términos laborales, no seré yo quien descalifique a esta pareja) y llegar ese momento al que llega el 50% de las parejas en qué, tristemente o no, se rompe el amor y reaccionar con cultura. Inaudito. Lo que tiene tener cultura es que la susodicha pareja, ella trabajando en el aeropuerto, para más datos, tan bien colocada, decidió en ese momento de ruptura incomprensible tras tan buena boda en Sant Pere de Ribes, fijatetú, contratar a un perito para que les valorara todas sus posesiones. Seguidamente tiraron una moneda al aire y él, bien colocado, no en el aeropuerto, se quedó con todo, pagándole a ella la mitad del importe calculado pericialmente. Ahora ella vive con sus padres.

Total, lo que tiene tener cultura. Pero poca vista, ya que esa ejemplar historia corre por los autobuses y ahora por internet y esa pareja tan racional y calculadora ¡no ha visto un duro! Eso es injusto y a mí no me va a pasar, quien quiera saber en qué consiste el Efecto Calippo va a tener que pasar por taquilla, no voy a ser yo menos que Günter Grass.

icogno
Icogno feliz después de descubrir cómo el efecto calippo puede mejorar su vida laboral

Encasillada

13 de December, 2005

Tengo un amigo que me envía canciones del falete. Dice que elvira lindo escucha al falete en su ipod cuando pasea por el MOMA. Ya me gustaría a mí vivir en NY y tener un ipod, pero paso del falete, a mí lo que me va es escuchar a madonna en el metro. Eso lo sabe perfectamente mi amigo, sólo me envía esas canciones, que son como de la jurado cantadas por chiquito de la calzada, porque me ha encasillado. Se ve que como cuando escribo aquí explico cosas mías, ahora mi amigo me ve como una elvira lindo emergente –emergente más que nada porqué entre ella y yo hay un salto generacional, quede claro el tema -. Es lo que tienen los blogs, que son para explicar cosas tuyas. A ver si lo pilla mi examigo.

En realidad existen algunos paralelismos entre la vida más bien mundana de la lindo y la mía, que más bien no sabría como definir. Las dos escribimos, pero a ella le pagan más. En realidad a mi no me pagan por escribir, pero me paso el día escribiendo mails, esa sería mi actividad principal además de reunirme. Por otro lado, ella se relaciona con intelectuales, tiene hasta uno en casa. Yo me relaciono por imperativo laboral con profesionales que deberían ser intelectuales, aunque tengo dudas. A ver, si estás criticando al jefe y un compañero va y suelta “suerte que hace tiempo que no leo a nietzche”, ¿Estaríamos hablando de un intelectual? Yo es que he visto en las películas que los intelectuales, cuando tienen unos días de vacaciones, aprovechan para irse a un hotelitoconencanto y comprar antigüedades en los pueblecitosdelacampiña. Y estos compañeros míos lo que hacen es beber como cosacos durante todo el fin de semana. Eso me provoca disonancia cognitiva, que es una cosa que le produzco yo a mi jefe, me lo dijo el otro día. Es lo que tienen los –posiblemente- intelectuales, que muchas veces no sabes que te quieren contar, creo que hasta ellos se lían un poco. Eso no tiene más que ventajas, porque todo se pierde en la abstracción y puedes ir a tu rollo.
Lo bonito de los intelectuales es que son como las personas. Mira, sin ir más lejos, hace unos días a una compañera no sé que le pasó con el depósito del agua del coche, y como no iba a abrir el capó sola –ese rollo femenino que hay que potenciar, siempre que nos beneficie- se vino a buscar a un hombre. Resulta que al ser mis compañeros del rollo intelectual le tocó a uno que es poeta, de los que publica y gana premios, vamos, uno que no tiene nada que envidiar a elvira lindo. Bueno, la pasta que gana posiblemente sí, que el mundo de la poesía está mu malo, cosa perfectamente comprensible; bastante caros son los libros para comprarlos de poesía, que todo el mundo sabe que tienen las hojas a medio escribir y sólo por una cara. En fin, que nuestro poeta le abrió el capó a mi compañera, y ¿no es bonito que te abra el capó un poeta? A veces no valoramos suficientemente la función estética y simbólica de nuestra intelectualidad.

Los momentos estéticos son una gran cosa, no sé si lo he dicho, pero yo estoy viva gracias a los momentos estéticos. Sin momentos estéticos probablemente no me moriría del todo, pero sería una zombie, faceta que no descarto experimentar, pero no ahora mismo. Ahora mismo los momentos estéticos se me reproducen como piojos. El mismo día del incidente poético del capó, salía yo de trabajar –escribir mails y reunirme- a las 22h, y al pasar por un descampado donde aparcan coches, camino de casa, veo a un individuo intentando abrir el capó de su –posiblemente- coche. Yo a mi rollo, escuchando madonna, pero el tío va y se me acerca. Vaya, ahora una violación -pensé resignada-. Después de estar enviando mails y reuniendote hasta las 22h, cualquier cosa te parece natural. ¿Me puedes ayudar a abrir el capó?- me suelta-. Y se mete dentro del coche y comienza a darle como un descosido a la palanca de abrir el capó. Obviamente el capó no se abre sólo con darle a la palanca, por si a alguien más se le escapa. Si el capó se abriera sólo con la palanca, las mujeres no deberíamos solicitar la ayuda de los hombres. Como tenía ganas de irme ya, metí la mano entre la chapa y el capó y retiré la argolla del gancho que la sujeta. El capó se abrió, el individuo me lo agradeció atónito y yo me fui con mi momento estético para casa. Simbólicamente fue como el momento ese de “2001 espace odyssey” en que un homínido lanza un hueso al cielo, después de que su tribu haya machacado a la otra, contra la que competía por la propiedad de un charco (sí, sí, por un charco, ya se ve que esos iban para humanos, con perdón de los creacionistas). La tribu que vence lo hace gracias a la tecnología, es decir, gracias a que le dan a los otros con unos huesos en la mollera; los otros no utilizan huesos como arma, por eso pierden el charco. En esa escena suena “así hablo zaratustra” de Strauss, pero como yo la imaginaba de camino a casa era con “el ocaso de los dioses” de wagner de banda sonora, no porqué me guste (prefiero a madonna) sino por el tema simbólico, ¿vale? Y es que los homínidos vivían tan chulos ellos en una cueva, cazando y recolectando un poco y perreando, quitándose los piojos y copulando la mayor parte del tiempo. Y gracias a la tecnología, mira cómo hemos acabado, por ejemplo yo. Sólo falta que ahora las mujeres arrebatemos el dominio de la tecnología a los hombres. El momento lanzamiento de hueso como celebración por haber conseguido un charco o por un desbloqueo de capó ocasional tiene su qué, pero ¡no nos pasemos, chicas! Debemos mantener nuestras habilidades ocultas o nos acabaran llamando para que abramos capós, colguemos un cuadro o montemos un armario del ikea. ¿A qué elvira lindo no tiene huevos de decir algo así en
EL PAÍS?*

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Pa chulo yo

4 de August, 2005

Acabo de llegar al trabajo y todo indica que el aire acondicionado se ha estropeado. Es decir, por fin después de días de sufrimiento puedo decir que no me encuentro como la momia de un alpinista del siglo XIX en un glaciar suizo. Eso me ha animado a escribir algo antes de que llegue mi becario adoptado después de caminar bajo el sol 20 minutos desde la estación, y su habitual puteo considerable se convierta en extraordinario puteo desbocado al descubrir que no tenemos “clima”. El MSN va a sacar humo, lo presiento.

Tengo ganas de escribir sobre un reportaje que vi ayer en el plus. Más que nada para que se vea en el blog que soy capaz de dedicar una noche de miércoles a mirar un reportaje, con subtítulos y todo, hasta el final y, además, demostrarlo. No como todas esas mises, modelos o fiscales jefe de la audiencia nacional que manifiestan mirar sólo documentales, si puede ser de la BBC, y a los que nadie se ha molestado en pedir un resumen.

El documental se titula “El chico que conquistó Hollywood “ y narra la carrera de Robert Evans, que empezó como mal actor y acabó como el rosario de la aurora. Pero en el ínterin se convirtió en el productor más importante del Hollywood de los 70, con películas como “The Godfather”, cuyo título se tradujo aquí como “El Padrino”, “Chinatown”, que aquí se llamó “Chinatown” o “Love Story”, conocida aquí como “Lo ves, Tory?”. Todos debemos agradecer a Evans que tirara adelante estas películas, porque si nos creemos lo que explica en el reportaje, la mitad estuvieron a punto de no estrenarse, bien porque los dueños de la Paramount querían cerrar el chiringuito -pero él los convenció de que no con un trailer de Love Story- bien porqué ni Coppola creía que El Padrino debía de tener más metraje –ay, Coppola, que director más rarito has resultado ser-, bien porqué nadie entendía de que iba Chinatown –eso igual es cierto, puedo asegurar que yo mucho no la entendí-. En definitiva, que si existen esas películas es siempre gracias a Evans, porque el resto, guionistas, directores, actores, todos! estaban ahí para orbitar en Evans. Que hubiera sido del mundo sin Evans! Porque Evans es de ese tipo de personas que se autocita. Lo hace al principio del reportaje en un párrafo que viene a decir algo así como: “esto que explico yo, lo explico yo a mi manera y es mi verdad. Obviamente habrá más versiones, pero a ver quien es el guapo que hace otro reportaje para desmentirme.” De hecho él no utiliza estas palabras sino que hace una verdadera proclama con ese estilo con tanta pompa y circunstanca que utilizan los americanos desde que hicieran la Declaración de Virginia y eso los convirtiera, además de en garantes de los derechos humanos del mundo mundial, en un colectivo capaz de hacer cosas superimportantes para la humanidad, tipo los franceses. Además escribe el texto entre comillas y con su firma. Vamos, que Evans es un tío importante y él lo tiene muy claro, di que sí, Evans, tu autocítate y autoensalzate, que mejor pajaro en mano y hay mucho envidioso suelto.

Lo bueno del caso es que el reportaje lo presenta Àlex de la Iglesia que destaca, porque él si que sabe destacar las cosas realmente importantes, que se trata de una de esas historias de triunfador que acaba cayendo en el abismo de las drogas. Que frase tan bien buscada “caer en el abismo de las drogas”. De hecho yo jamás he probado las drogas –duras- porque me veo a mi misma como drogada cayendo literalmente en un abismo, y no me apetece, a menos que la cosa esté controlada como en la atracción de caída libre del Tibidabo, que lo más que notas es que te despegas del asiento y que ya estás abajo. Pero no sería ese el tema del abismo de las drogas. Por subir a la atracción del Tibidabo no acabas haciendo un reportaje como el del Evans. En cambio hay otras frases hechas menos afortunadas, como la de “no me gusta que me tomen el pelo”. Si hemos de poner un ejemplo de frase gratuita e innecesaria, ahí está “no me gusta que me tomen el pelo”. A ver, ¿a alguien le gusta que le tomen el pelo? Pues no se puede hacer una declaración de intenciones con esa frase, a ver si aprendemos de los americanos, seguro que en americano no existe la frase “I don’t like them having my hair”. En el google no sale, ergo no existe. Es lo que tiene la costumbre, que por costumbre acabas utilizando frases absurdas. Un día hablaré de la costumbre, sólo avanzo que la costumbre nos aporta cosas como la familia real y cosas como los bailes tradicionales maories que representa la selección de rugby de Nueva Zelanda antes de los partidos. No digo que una cosa sea peor o mejor que la otra, sólo diré que a pesar del reportaje, me fui a dormir la mar de contenta pensando en una de esas costumbres.

Razones para la crítica pura

29 de July, 2005

Vuelvo recargada de energía positiva, todos deberíamos recordar siempre el día de ayer porqué por una vez se hizo justicia. El hecho ha quedado algo eclipsado por las tribulaciones del Discovery, que resulta que es desmontable y nadie lo sabía en Cabo Cañaveral, una lástima. Ayer finalmente la audiencia decidió que Jesús de Manuel debía abandonar la academia; un buen chico, Jesús de Manuel, con su abuela, tan amigo de sus amigos y tal pero, reflexionemos, ¿hacía falta otro Bustamante en el panorama musical internacional? La audiencia es savia, como la madre patria. Y lo digo sin acritud, Jesús de Manuel, que tu abuela estará encantada de volverte a ver y tus amigos no te digo, con lo majo que eres. Ala, pa casa.

Y es que quien tiene un amigo, tiene un tesoro, preguntad a algunos que les dieron el plano de la isla del idem con defectos de impresión y van más perdidos que un pirata en la isla del tesoro con un mapa con defectos de impresión. Esto va para las Tanga Girls, que son unas amigas mías que me caen “superbien”. Las TG y yo llevamos un rollito muy femenino de amistad: hablamos de temas de chicas como la depilación inguinal, las mechas, los músculos ajenos y los regímenes, pero sobre todo, so bre to do, lo que hacemos es criticar. Cuidado, no criticamos a cualquiera. Nosotros clasificamos a los amigos, conocidos o saludados como 1. gente que nos cae superbien, 2. gente que nos cae supermal y 3. resto de la gente. Sólo criticamos al segundo grupo, que es reducido, porque no somos tan arpías como creen algunos, pero con éstos nos ensañamos.

Se supone que un grupo de chicas de un nivel sociocultural como el nuestro hace crítica pseudoconstructiva del tipo “Peggy Sue es de aquellas personas que consideran que la cultura se adquiere por omisión más que por acción”. En realidad, la frase que utilizaríamos en este caso sería “¡La guarra de Peggy Sue me ha vuelto a mirar con cara de hastío cuando he comentado OT en el desayuno! ¡La muy perra, si cree que sabia se escribe con “v”!!!”. Si no fuera por esos momentos.

El despotricar es un tema que a mi me va, lo debo reconocer, ya que lo hago con todos mis amigos. De hecho he tenido algún tipo de relación que no llamaría amistad con personas que no despotrican, y la cosa no prosperó. Además, la crítica, bien utilizada contra uno mismo, en momentos de lucidez, te hace crecer como persona, eso lo sabe bien otra amiga que además es mi icogno, ya que afirma que todo es una construcción (social). Y que fue antes, ¿la crítica o la autocrítica? Yo que sé. Lo seguro es que no va mal el entrenamiento y algún que otro púgil para practicar. Tengo otro amigo que puede certificar que he llegado a cotas de autocrítica bastante respetables, teniendo en cuenta que cuando tienes la autoestima un pelín disparada, tiendes a crear una realidad paralela más bien divergente. Por culpa suya me he visto abocada a escribir mis cosas en un blog, ya que me ha abandonado a mi suerte para centrarse en acabar su tesis. Sé que se alegrará de la expulsión de Jesús de Manuel, y yo se la dedico, aunque no voté, no tenía saldo. Me ha salido gratis la dedicatoria.

Y ya que estoy de agradecimientos, agradezco también todo el apoyo tecnológico que me da mi niño, que lo adopté más que nada porqué no me da gastos -lo adopté ya becado, de lo listo que es-, sólo alegrías.

Maggie May…& Daphne & Estella

13 de July, 2005

El viernes mi marido me sacó de marcha. Es costumbre de mi marido llevarme a conciertos de estrellas consagradas de la música que yo sea capaz de reconocer, es decir, que sean personajes mínimamente mediáticos. Tal vez su actitud pueda parecer algo condescendiente para mi persona, pero es increíble como te puede llegar a conocer tu pareja cuando lleva unos lustros observándote.

Si ya es deprimente comprobar in situ que las estrellas consagradas son unos vejestorios de cuidado, llegar al Palau Sant Jordi para descubrir que en el asiento contiguo al tuyo se sienta pulcramente una venerable anciana de +80/-100 años es algo que llena a cualquier rockero de inquietud. Si además resulta que la pista está ocupada por sillas, al puro estilo concierto americano, en lugar de por superfans amorrados al escenario, es que algo va a ir mal. Y si en las sillas impostoras puedes distinguir blancas cabelleras peinadas con moño, dios mío, yo me voy a casa a ver el Grand Prix!!

Por lo que se ve, a Rod Steward le ha dado por grabar discos –y ya van 3!- con el sospechoso título de The Great American Songbook. Y yo con estos pelos! Por suerte se abre el telón y aparece Rod y su banda en un escenario blanco inmaculado y eso me distrae de mis pensamientos suicidas durante unos segundos, hasta que descubro las tres enormes pantallas. Ya me cuesta mirar al escenario cuando hay una pantalla para que encima me pongan tres con imágenes distintas. A mí es que todo lo que salga por pantalla siempre me ha llamado más la atención que las cosas reales, es lo que tengo.

Como todo el mundo permanece sentado y no puedo bailar, al final me agobio. Estaría bien poder corear las canciones, pero sólo me sé una frase que casualmente coincide con el título del tema. Te corta un poco el rollo corear así, no sé porque no aprovechan tanta pantalla para poner la letra en pla karaoke, todos nos divertiríamos más. Por suerte me sé el estribillo de Tonight’s The Night, porque Rod hace eso de entrar en comunión con el público dejándole cantar solito un trozo de canción y no me gusta, como público, decepcionar al artista que nos visita, aunque sea yo la que pago.

Hay un tío que se ve que también se agobia y corre por la pista del Palau entre las sillas hacia el escenario y después en dirección contraria varias veces. Será una forma rara de bailar, pero eso anima a unos cuantos a bajar de las gradas y ocupar la pista, algunos se amorran a las vallas que hay delante del escenario, la cosa comienza a tener buena pinta. Rod chuta balones de futbol desde el escenario y eso hace que más gente se levante, bien por Rod, eso es lo que se dice tener un par de pelotas, no? Y que marcha lleva el tío! En confianza, Rod, a esa edad no puede salir uno al escenario con pantalones ajustados y camiseta bajo una camisa fucsia abierta -a menos que seas Mick Jagger- pero ya no aguanto más sin bailar y acabo saltando las vallas que separan la grada de la pista. Al final ha estado bien el concierto!

daphne
Daphne se desmadra en los conciertos de Rod

La cobaya humana

1 de July, 2005

Esta vez me he lucido. Mi nueva incursión en la cutreculture ha tenido como protagonista la autoayuda. Un libro de autoayuda siempre encierra peligro, no sólo porque te transforma en una criatura socialmente inadaptada, sino porque afecta a terceras personas inocentes. Por ejemplo, los que te ayudan a cazar a un hombre buen partido para casarlo contigo y tener muchos hijitos. En el supuesto que lo consigas, queda feo, que quieres que te diga, se trata de una intromisión en el proyecto de vida de una persona que hasta entonces decidía libremente su futuro, que seguramente consistía en comprarse un audiA3, y consumir alcohol y fines de semana con mujeres distintas que no tienen libros de autoayuda. Feo, feo.

El que ha caído en mis manos es tal vez mucho más peligroso, del estilo de los que van de cómo dejar de fumar, esos que te convencen de lo pringaos que son los fumadores, los pobres, hasta que no puedes evitar pasar al lado oscuro. No siempre es fácil convencer a alguien para que abandone sus placeres, más si se trata de que abandone uno de los más inconfesables: la comida.

La cura de savia y zumo de limón. , de K. A. Beyer, te propone nada más y nada menos que dejar de comer. Se ve que el ayuno es positivísimo para la salud y además, aunque sea increíble, adelgaza. A ver, una cosa es comentar un libro lo suficiente friki para estar en esta sección y que, además, igual te proporciona alguna visita de navegantes desesperados en esta época del año; y otra, dejar de comer sólo por explicarlo. Por desgracia la autoayuda funciona con personas como yo –sí, lo siento pero yo también acabo de descubrirlo- y no tengo más remedio que embarcarme en esta dieta loca, más si tenemos en cuenta que hoy empiezan las rebajas.

Mi diario de la dieta de la savia y el zumo de limón

Día 1.
Sábado, el día de la decisión. Pruebo el brebaje y no está mal, por suerte. La latita de sirope de savia cuesta 40 euros y tengo la nevera llena de limones. Cocino para la familia pasta rellena al pesto, ensalada de tomates con mozzarela y hamburguesas de tofu a la plancha (sí, he aprovechado la visita al Véritas para comprar cosas macrobióticas supersanas). Sin tentaciones. Duermo una siesta de 2 horas y, por la noche, me duermo a las 11h mirando una peli de Wong Kar Wai, que en mi estado normal-no-equilibrado me entusiasma. Si se puede considerar que en pocas horas, y gracias a el ayuno, he alcanzado un estado de equilibrio mental totalmente desconocido por mi, puedo concluir que mejor que nos olvidemos de Wong Kar Wai y busquemos alternativas a los directores alternativos.

Día 2.
Domingo. He cocinado para la familia gazpacho, arroz con atún, salmón a la plancha y croquetas, sin contar los desayunos y meriendas. El arroz ha representado la mayor tentación, pero ni lo he probado. Me ha ayudado leer los testimonios personales del libro; estoy totalmente alienada. No he tenido ningún síntoma físico a comentar aunque sí momentos de euforia controlada. Muy, muy alienada. Además, me he dormido con Silenci y no he podido ver Nip/Tuck. No sé, tal vez habrá que buscar también alternativas a programas alternativos como Silenci…

Día 3.
Lunes. He decidido ocultar a mis compañeros de trabajo que ayuno, digamos que, por motivos que no me explico, conservo cierta credibilidad en ese entorno. Finalmente decido confesarlo a tres personas. Inicio la confesión con un “no se lo digas a nadie”: un 33,3% de ellos comenta “creía que me ibas a decir que estabas embarazada” y un 66,6% me miran con cara de “¡dios mío, está embarazada!”. No cabe decir que eso me ayuda a seguir adelante.
No tengo ningún síntoma físico ni mental relevante. Esta tarde me pesaré por primera vez, en una farmacia, aunque no sé que datos empíricos me puede aportar, ya que no sé de qué peso partía, pero bueno, lo haré igualmente.

Día 4
Martes. Me he pesado. Según mi peso ideal estoy un kilo más delgada de lo que me corresponde. Aún así, en muchas tiendas apenas encontraré mi talla. Me estoy poniendo demasiado reivindicativa, no me reconozco!. En realidad, el dato objetivo es que me he adelgazado aproximadamente 2 kg. Me han plantado una bandeja de pastas y una caja de bombones ante mi mesa de trabajo -la vida tiene eso, que a vece es como en los anuncios de fontvella- y no he tocado nada. Hace ya casi cuatro días que no como y no he muerto, por eso me entra un poco rollo “¡soy el rey del mundooooo!” y me parece oír la canción de Titanic, pero no son paranoias sinó mi vecino pianista, que se ha especializado en el tema. Por suerte no le da por cantar a lo Celine Dion. Si fuera así y me gustara, dejaba la dieta.

Día 5/Día 6/Día 7
Miércoles, jueves y viernes. Abreviando, sigo igual, bueno, he perdido 1,300 kg más. No tiene más intríngulis la cosa, no comes, bebes el bebedizo y te adelgazas. La cosa es saber si realmente todas mis células se están renovando íntegramente. Como no cuento con instrumentos fiables para comprobarlo de forma científica, me releo el libro -que no sé si lo he dicho, lo venden en tiendas de esoterismo- y me convenzo de que sí. Duermo tanto que sospecho que lo más próximo al equiliblio mental que me puede aportar el brebaje sea tenerme inconsciente la mayor parte del día.

Día 8/9 y 10
Sábado, domingo y lunes. Aún no han llegado, pero sé si podré acabar este escrito, seguiré sin comer y menguando camino a la nada, como el pobre Scott Carey. Que fuerte!

Scott Carey
A Scott se le fue la mano con el régimen…

danbrowning

23 de June, 2005

He pecado.

No quería, pero encontré un ejemplar del best seller de dan brown sobre la mesa del salón de mis padres.

Alego en mi favor que la sobre la mesa estaba la versión castellana del códigodavinchi (que lee mi madre), en la librería la versión catalana (que leyó mi padre) -Sí, el bilingüismo resulta caro, lo cual hace incompatibles dos tópicos sobre los catalanes, la tacañería y ese capricho de hablar catalán sólo para fastidiar-. A esta situación de agobio editorial, ya de si atenuante, añado las recientes declaraciones de la pantoja asegurando que su julián muñoz leyó la magna obra en tan sólo 48 horas. Ahí me han dao! Con esa excusa, que para algo soy friki, leí de un tirón las 25 primeras páginas en 10 minutos, incluida la dedicatoria, los agradecimientos y una nota aclaratoria sobre la veracidad de la existencia del Opus Dei. Teniendo en cuenta que el contenido del libro es un cúmulo de inexactitudes, llama la atención que el autor considere que lo más inverosímil sea la existencia de la Obra. Eso nos debería hacer reflexionar sobre qué tipo de país habitamos.

En definitiva, no contenta con haber comprobado que podía igualar la marca de mi ídolo, leí hasta la página 71. Y ahora, en casa y a salvo, resulta que no puedo dormir pensando en la trama, me he quedado tope intrigada. ¿Alguien me puede decir si al final el protagonista intelectual pero atractivo, de sienes incipientemente plateadas, se casa con aquella mujer aventurera que conoció una vez en Roma y de la que no sabe nada desde hace un año?

Muchas gracias.

el plagiao
Ahora va éste y dice que le han plagiao el códigodavinci. Con un par!