Maggie May…& Daphne & Estella

El viernes mi marido me sacó de marcha. Es costumbre de mi marido llevarme a conciertos de estrellas consagradas de la música que yo sea capaz de reconocer, es decir, que sean personajes mínimamente mediáticos. Tal vez su actitud pueda parecer algo condescendiente para mi persona, pero es increíble como te puede llegar a conocer tu pareja cuando lleva unos lustros observándote.

Si ya es deprimente comprobar in situ que las estrellas consagradas son unos vejestorios de cuidado, llegar al Palau Sant Jordi para descubrir que en el asiento contiguo al tuyo se sienta pulcramente una venerable anciana de +80/-100 años es algo que llena a cualquier rockero de inquietud. Si además resulta que la pista está ocupada por sillas, al puro estilo concierto americano, en lugar de por superfans amorrados al escenario, es que algo va a ir mal. Y si en las sillas impostoras puedes distinguir blancas cabelleras peinadas con moño, dios mío, yo me voy a casa a ver el Grand Prix!!

Por lo que se ve, a Rod Steward le ha dado por grabar discos –y ya van 3!- con el sospechoso título de The Great American Songbook. Y yo con estos pelos! Por suerte se abre el telón y aparece Rod y su banda en un escenario blanco inmaculado y eso me distrae de mis pensamientos suicidas durante unos segundos, hasta que descubro las tres enormes pantallas. Ya me cuesta mirar al escenario cuando hay una pantalla para que encima me pongan tres con imágenes distintas. A mí es que todo lo que salga por pantalla siempre me ha llamado más la atención que las cosas reales, es lo que tengo.

Como todo el mundo permanece sentado y no puedo bailar, al final me agobio. Estaría bien poder corear las canciones, pero sólo me sé una frase que casualmente coincide con el título del tema. Te corta un poco el rollo corear así, no sé porque no aprovechan tanta pantalla para poner la letra en pla karaoke, todos nos divertiríamos más. Por suerte me sé el estribillo de Tonight’s The Night, porque Rod hace eso de entrar en comunión con el público dejándole cantar solito un trozo de canción y no me gusta, como público, decepcionar al artista que nos visita, aunque sea yo la que pago.

Hay un tío que se ve que también se agobia y corre por la pista del Palau entre las sillas hacia el escenario y después en dirección contraria varias veces. Será una forma rara de bailar, pero eso anima a unos cuantos a bajar de las gradas y ocupar la pista, algunos se amorran a las vallas que hay delante del escenario, la cosa comienza a tener buena pinta. Rod chuta balones de futbol desde el escenario y eso hace que más gente se levante, bien por Rod, eso es lo que se dice tener un par de pelotas, no? Y que marcha lleva el tío! En confianza, Rod, a esa edad no puede salir uno al escenario con pantalones ajustados y camiseta bajo una camisa fucsia abierta -a menos que seas Mick Jagger- pero ya no aguanto más sin bailar y acabo saltando las vallas que separan la grada de la pista. Al final ha estado bien el concierto!

daphne
Daphne se desmadra en los conciertos de Rod

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