Encasillada
Tengo un amigo que me envía canciones del falete. Dice que elvira lindo escucha al falete en su ipod cuando pasea por el MOMA. Ya me gustaría a mí vivir en NY y tener un ipod, pero paso del falete, a mí lo que me va es escuchar a madonna en el metro. Eso lo sabe perfectamente mi amigo, sólo me envía esas canciones, que son como de la jurado cantadas por chiquito de la calzada, porque me ha encasillado. Se ve que como cuando escribo aquí explico cosas mías, ahora mi amigo me ve como una elvira lindo emergente –emergente más que nada porqué entre ella y yo hay un salto generacional, quede claro el tema -. Es lo que tienen los blogs, que son para explicar cosas tuyas. A ver si lo pilla mi examigo.
En realidad existen algunos paralelismos entre la vida más bien mundana de la lindo y la mía, que más bien no sabría como definir. Las dos escribimos, pero a ella le pagan más. En realidad a mi no me pagan por escribir, pero me paso el día escribiendo mails, esa sería mi actividad principal además de reunirme. Por otro lado, ella se relaciona con intelectuales, tiene hasta uno en casa. Yo me relaciono por imperativo laboral con profesionales que deberían ser intelectuales, aunque tengo dudas. A ver, si estás criticando al jefe y un compañero va y suelta “suerte que hace tiempo que no leo a nietzche”, ¿Estaríamos hablando de un intelectual? Yo es que he visto en las películas que los intelectuales, cuando tienen unos días de vacaciones, aprovechan para irse a un hotelitoconencanto y comprar antigüedades en los pueblecitosdelacampiña. Y estos compañeros míos lo que hacen es beber como cosacos durante todo el fin de semana. Eso me provoca disonancia cognitiva, que es una cosa que le produzco yo a mi jefe, me lo dijo el otro día. Es lo que tienen los –posiblemente- intelectuales, que muchas veces no sabes que te quieren contar, creo que hasta ellos se lían un poco. Eso no tiene más que ventajas, porque todo se pierde en la abstracción y puedes ir a tu rollo.
Lo bonito de los intelectuales es que son como las personas. Mira, sin ir más lejos, hace unos días a una compañera no sé que le pasó con el depósito del agua del coche, y como no iba a abrir el capó sola –ese rollo femenino que hay que potenciar, siempre que nos beneficie- se vino a buscar a un hombre. Resulta que al ser mis compañeros del rollo intelectual le tocó a uno que es poeta, de los que publica y gana premios, vamos, uno que no tiene nada que envidiar a elvira lindo. Bueno, la pasta que gana posiblemente sí, que el mundo de la poesía está mu malo, cosa perfectamente comprensible; bastante caros son los libros para comprarlos de poesía, que todo el mundo sabe que tienen las hojas a medio escribir y sólo por una cara. En fin, que nuestro poeta le abrió el capó a mi compañera, y ¿no es bonito que te abra el capó un poeta? A veces no valoramos suficientemente la función estética y simbólica de nuestra intelectualidad.
Los momentos estéticos son una gran cosa, no sé si lo he dicho, pero yo estoy viva gracias a los momentos estéticos. Sin momentos estéticos probablemente no me moriría del todo, pero sería una zombie, faceta que no descarto experimentar, pero no ahora mismo. Ahora mismo los momentos estéticos se me reproducen como piojos. El mismo día del incidente poético del capó, salía yo de trabajar –escribir mails y reunirme- a las 22h, y al pasar por un descampado donde aparcan coches, camino de casa, veo a un individuo intentando abrir el capó de su –posiblemente- coche. Yo a mi rollo, escuchando madonna, pero el tío va y se me acerca. Vaya, ahora una violación -pensé resignada-. Después de estar enviando mails y reuniendote hasta las 22h, cualquier cosa te parece natural. ¿Me puedes ayudar a abrir el capó?- me suelta-. Y se mete dentro del coche y comienza a darle como un descosido a la palanca de abrir el capó. Obviamente el capó no se abre sólo con darle a la palanca, por si a alguien más se le escapa. Si el capó se abriera sólo con la palanca, las mujeres no deberíamos solicitar la ayuda de los hombres. Como tenía ganas de irme ya, metí la mano entre la chapa y el capó y retiré la argolla del gancho que la sujeta. El capó se abrió, el individuo me lo agradeció atónito y yo me fui con mi momento estético para casa. Simbólicamente fue como el momento ese de “2001 espace odyssey” en que un homínido lanza un hueso al cielo, después de que su tribu haya machacado a la otra, contra la que competía por la propiedad de un charco (sí, sí, por un charco, ya se ve que esos iban para humanos, con perdón de los creacionistas). La tribu que vence lo hace gracias a la tecnología, es decir, gracias a que le dan a los otros con unos huesos en la mollera; los otros no utilizan huesos como arma, por eso pierden el charco. En esa escena suena “así hablo zaratustra” de Strauss, pero como yo la imaginaba de camino a casa era con “el ocaso de los dioses” de wagner de banda sonora, no porqué me guste (prefiero a madonna) sino por el tema simbólico, ¿vale? Y es que los homínidos vivían tan chulos ellos en una cueva, cazando y recolectando un poco y perreando, quitándose los piojos y copulando la mayor parte del tiempo. Y gracias a la tecnología, mira cómo hemos acabado, por ejemplo yo. Sólo falta que ahora las mujeres arrebatemos el dominio de la tecnología a los hombres. El momento lanzamiento de hueso como celebración por haber conseguido un charco o por un desbloqueo de capó ocasional tiene su qué, pero ¡no nos pasemos, chicas! Debemos mantener nuestras habilidades ocultas o nos acabaran llamando para que abramos capós, colguemos un cuadro o montemos un armario del ikea. ¿A qué elvira lindo no tiene huevos de decir algo así en
EL PAÍS?*
(*)Esta licencia poética típicamente vanguardista de poner una palabra en mayúsculas por la cara y en un tamaño tipográfico mayor (eso no lo he conseguido, pero os lo imagináis, ¿vale?) la meto aquí en homenaje a Salvat-Papasseit, poeta pobre que un día movió un armario y como consecuencia comenzó a escupir sangre. Nunca volvió a ser el mismo.

December 13th, 2005 at 5:58 pm
Mira, gracias a un intelectual -consolidado- ahora sí tengo la licencia poética en condiciones. Quede claro la función estética, simbólica y hasta social de nuesta intelectualidad
December 14th, 2005 at 11:33 am
“Lo bonito de los intelectuales es que son personas”. Dios, la mejor frase de toda tu honda e inteligente reflexión, no por honda e inteligente sino por graciosa.
Graciosa pero no acertada. Porque ya lo dicen los grandes intelectuales y poetas urbanos Faemino y Cansado (y esto no lo digo para hacer reir): “qué somos persoooonas”. Es decir, que el atributo de “ser persona” se le atribuye a todo aquel que cumpla unos ciertos estándares. Y los intelectuales los cumplen, lo que quiere decir que son un subconjunto de las personas. Y si son un subconjunto, y lo bonito es que sean personas y no intelectuales, esto quiere decir que ser intelectual es una mierda. He dicho.
Lo que es bónito es ser poeta. Viva los momentos estéticos, esos acontecimientos en el más puro sentido deleuziano del término (otro intelectual - poeta). Y viva Messi y las borracheras de fin de semana, por hacerme vivir grandes momentos estéticos (aunque debo reconocer que a mi también me gustan Miguel Hernández y Antonio Machado, e incluso me gusta leer a intelectuales y escucharlos en conferencias).
Gracias por el gran uso que haces de tu licencia poética.
December 28th, 2005 at 1:12 pm
Mira icogno,
))
la verdad es que no sé que contestarte. Tu mensaje es de tal calidad, profundidad y complejidad que no merezco tenerlo en mi blog. Estoy por borrarlo. Pero no lo haré porque soy magnánima y me gusta esa teoria de los subconjuntos, tiene su rollito. Ahora bien, que sea la última vez que se nombra a Deleuze en este foro